¡Un buen jefe siempre se distinguirá de uno malo por la capacidad que tiene de tomar decisiones en momentos difíciles! Esto es lo que harán la diferencia de una empresa que puede surgir, o de una que se estancara y caerá en bancarrota.

Un buen líder debe saber cómo actuar aún cuando la situación requiere de medidas drásticas, que sus trabajadores estén siempre atentos a sus indicaciones, las cuales se esperan que sean lo mejor Para la empresa. Quédate hasta el final y comparte.

Por lo general estamos siempre conscientes de que delegar funciones es aprender a confiar en nuestro subordinados, en darles las mejores directrices para que puedan llevar a cabo las tareas que les mandamos, y que los resultados sean los más idóneos.

Sin embargo Esto suena mucho más fácil de lo que parece, porque es un trabajo muy agotador y difícil, que requiere de ciertas habilidades que se deben conocer muy a fondo, no todas las personas son las más indicadas para hacer de jefes.

Los superjefes viven para aprender y también inventar

Los superjefes se oponen de forma firme al estado de cosas. Como me contó el productor de Saturday Night Live y superjefe, Lorne Michaels: «El espectáculo debe mudar. Sé que se supone que hay que decir ‘debe continuar’, mas ‘debe cambiar’ asimismo es esencial».

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Los superjefes se empujan continuamente a crear y aguardan que los trabajadores actúen de forma independiente y acepten peligros audaces y creativos. Como recordó un acólito de la historia de leyenda de la publicidad y superjefe Jay Chiat: «los ‘hacedores’ eran reconocidos y cualquier cosa era posible.

Si le presentabas una idea a Jay sobre de qué manera podría hacerse algo mejor diría: ‘Adelante, hazlo.’.».

El contacto regular con los trabajadores posiciona perfectamente a los superjefes para «confiar y verificar», como dice el refrán. Estos superlíderes pueden supervisar la toma de decisiones y exigir rendición de cuentas en tiempo porque están allí.

«Cuando estabas con Brinker simplemente sabías que las expectativas y la rendición de cuentas se daban por hecho por la forma en que él se comportaba», recordó un miembro de su círculo íntimo.

Los superjefes conocen realmente bien a sus trabajadores

Los superjefes no son superiores distantes, como los desgraciados jefes del programa televisivo El jefe. Más bien son lo que podríamos llamar «delegantes remangados». Norman Brinker se presentaba en los restaurants de su empresa para adecentar mesas juntos a sus trabajador.

El editor de periódico y superjefe Gene Roberts invitaba a sus trabajadores a casa y se quedaba hablando con ellos hasta las 2 de la madrugada. De manera profunda comprometidos con el entrenamiento o bien tutorización o bien mentoría y con el desarrollo de sus equipos

Estos líderes dedican una cantidad de tiempo desmedida a interaccionar con sus empleados, observarlos en el trabajo y darles valiosos comentarios y críticas.

Los superjefes fijan límites claros para la delegación y la toma de resoluciones

En vez de dejar que los trabajadores tomen resoluciones sin ton ni son, estos líderes articulan unas visiones inflexibles que aguardan que internalicen y prosigan los trabajadores.

A lo largo de la realización de las labores asignadas, estos trabajadores disfrutan de una autoridad excepcional sobre todo, salvo sobre la visión.

Los superjefes, generalmente, se sostienen al lado y también intervienen solo para cerciorarse de que las resoluciones que se tomen no entren en enfrentamiento con esa visión.

Si le cuesta delegar las resoluciones en su equipo, no se limite solo a comprometerse a confiar más en sus trabajadores. Prosiga el ejemplo de los superjefes y cree las condiciones precisas para la confianza. Adopte una mentalidad de experimentación y cambio incesante.

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