¡Hola! Hay muchas personas en la vida que son dignas de admiración por su sacrificio, valentía y el coraje de salir adelante sin importar cualquier circunstancia adversa.

Tal es el caso de Derek Redmond, un atleta que marcó, sin duda, uno de los episodios más destacados de las historia de los Juegos Olímpicos. Quizá su nombre no te sea familiar, pero te aseguro que quedarás impresionado con lo que hizo. Quédate hasta el final y comenta. 

Derek Redmond era un atleta que llegaba a los juegos Olímpicos de Barcelona 1992 con un gran sueño: 

Fuente: wondrlust.com

Derek tuvo una preparación increíble para los juegos de Barcelona, por lo que llegaba siendo uno de los favoritos para hacerse con la presea dorada. Sin embargo, la historia de Derek no acabaría como él esperaba, pero dió al mundo una lección.

Cuando arrancó la carrera, Derek volaba a un ritmo descomunal y sus piernas lo acompañaban fantásticamente, colocándolo entre los primeros de la partida. Sin embargo, faltando 150 metros algo inédito e impensable sucedió.

El músculo de Redmond que había sido operado se desgarró y cayó de rodillas al suelo:

Una vez en el suelo Redmond echa la mano a la parte trasera de su muslo, y sus ojos se le llenan de lágrimas, pero no por el dolor de la lesión, sino por la impotencia. Aun así, él decidió no rendirse, por lo que se puso de pie para continuar.

Fuente: tiempoentrepapeles.com

Así, con la cara distorsionada por el dolor, empieza a avanzar, apenas apoyando su pierna derecha. Pronto las personas de alrededor se dan cuenta de la gran valentía de este hombre, y una ovación empieza a gestarse ante su valerosa hazaña.

Pero hubo algo que destacó y que fue el aliciente necesario para que Derek tuviera aún más impulso:

En el momento de más dolor y de más esfuerzo, apareció ese alguien que siempre estuvo allí para Derek, su padre. Él siempre había acompañado a su hijo, y en ese momento, el más doloroso de su vida, no iba a ser la excepción.

Fuente: 43einhalb.com

Aunque al principio la seguridad trató de detenerlo nada ni nadie pudo pararlo para asistir a su amado hijo. Aunque al principio pidió que parara, la voluntad de Derek Redmond era llegar a la meta y, tras un calvario, ambos la lograron cruzarla juntos.

La historia de Derek Redmond es un gran ejemplo, su perseverancia ha sido impresionante y no se ha dejado vencer por las adversidades. Sin duda, un ejemplo para todos en la vida y un verdadero Super Humano.

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(YF)