¡Debemos estar siempre rodeados de buenas energías y una buena actitud con el resto del mundo si queremos vivir una vida plena! Es por esto, qué debemos poner en práctica métodos puedo ayudar nuestro cuerpo de felicidad.

Solemos pensar que es un trabajo fácil esto de estar felices, que Simplemente es sonreír y listo, lo cierto Es que va un poco más allá, y que para alcanzar lo de la mejor manera se deben hacer ejercicios. Quédate hasta el final y comparte.

Una serie de ejercicios que No necesariamente son físicos, Sino más bien mentales y de actitud, para alcanzar ese nivel de felicidad mínimo para que puedas vivir una vida más exitosa.

Estos son los tres ejercicios que te ayudarán a llenar tu cuerpo de buenas energías y de buenas actitudes. Ponlas en práctica cada día para que puedas tener ese éxito y esa realización personal que tanto has buscado.

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1. Estar siendo conscientes del acá y el ahora

Es increíble de qué manera al hacer conciencia del instante que se vive se hace presente la espiritualidad. Me agrada mucho la fácil definición de la iluminación dada por Buda: fin del sufrimiento.

Y mucho del sufrimiento lo hallamos por no poner un alto a los pensamientos que solamente hacen es privarnos de vivir el presente.

Eludir ese anhelo de vivir anteriormente que por mucho que deseemos no vamos a poder mudar, o bien vivir pensando en todo lo malo que nos puede suceder.

No niego que sea bueno ser previsor, mas sabes que muchos de los pensamientos son suposiciones que con un tinte de negatividad lo único que hacen es predisponernos.

Qué esencial es dedicar unos minutos del día a ejercitar el acá y el ahora, concentrarnos en la respiración, en las sensaciones de nuestro cuerpo y que somos presencia en el planeta, sencillamente estar en el presente.

Tú sabes que los mejores instantes de tu vida, fueron momentos en los que estuviste presente en cuerpo, psique y espíritu, y esos momentos no hubiesen dejando huella en ti si no estuvieses viviendo el presente.

2. Dignificar el trabajo

Recuerdo realmente bien las palabras de mi abuela cuando de pequeño me confió una labor y la hice al ahí se marcha. Fue tanto su enfurezco que a lo largo de la dura reprensión decía:

¿Mas qué no comprendes que la mejor oración que hay, es hacer las cosas bien? ¡Cuanto hagas hazlo bien, si no, mejor no lo hagas!

Han pasado los años, y no cabe duda que sus palabras fueron uno de los consejos que más me han servido.

Puedes verlo como algo muy simple, mas que al tiempo tiene una enorme trascendencia. Imagínate que todos lo aplicásemos, indudablemente sería lo que considero la mejor oración basada en hechos claros.

Probaríamos lo que es el amor al prójimo sencillamente por el ahínco, dedicación y profesionalismo que ponemos en lo que hacemos.

Robusteceríamos el respeto y la dignidad por el solo hecho de tratar a el resto como nos agradaría que nos tratasen.

En otras palabras, inculcaríamos con hechos la sinceridad, al no admitir lo que no nos toca haciendo más eficaces los recursos que nos asignan.

3. Promover la oración en sus variaciones posibles, y el diálogo con Dios que se puede tener en silencio

Cientos y cientos de estudios revelan que la oración en sí, siempre y en todo momento ayuda al mejor funcionamiento de mente y cuerpo.

La liberación de endorfinas y otras substancias que provocan una sensación de bienestar se hace presente con los sentimientos de fe y esperanza.

Si a veces tienes complejidad para el proceso de la oración, usa libros que las contengan, fueron escritos por personas que alcanzaron la iluminación y consiguieron expresar los sentimientos y emociones precisas para este fin.

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