¡Es importante mantener una rutina diaria que nos ayude no solamente a mejorar el físico, sino también la mente y el espíritu! Esto puede lograrse mediante diferentes rutinas muy bien catalogadas y exitosas.

Lo que más debemos tener en cuenta, es que nuestra mente y nuestra aura personal debe mantenerse siempre en un nivel específico para que podamos realizar todas nuestras actividades de la mejor manera. Quédate hasta el final y comparte.

Siempre pensamos que el entrenamiento se basa únicamente en un buen físico, en querer vernos bien para las personas que nos rodean, En tener músculos prominentes que llamen la atención de todo el mundo.

Esto está bien, pero, lo Cierto es que también hay que entrenar ciertos músculos especiales que nos ayudan a tener una mejor calidad de vida, y a que nuestro espíritu se mantenga siempre a tope.

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La tensión del psoas, la afectación de nuestra salud sensible

El agobio, unido al modo de vida que le acompaña, puede tensar el psoas causando que este se acorte o bien se endurezca. Este hecho genera dolores en la espalda y en la zona lumbar, inconvenientes digestibles, reglas dolorosas, etcétera

Si el estado de agobio se transforma en crónico, el psoas termina acortándose y endureciéndose, afectando a nuestro estado físico y sensible, produciendo una enorme incomodidad que acaba por agotar a nuestro cuerpo.

Al contrario, cuanto más fuerte y flexible esté el “músculo del alma”, mayor vitalidad emanaremos, en tanto que la energía va a poder fluir con libertad mediante los huecos, los músculos, las articulaciones, los órganos, etcétera

Ejercicios para relajar el “músculo del alma”

Para trabajar la flexibilidad y el fortalecimiento de este músculo podemos hacer múltiples ejercicios o bien estiramientos.

Para esto debemos tomar en consideración que, como se observa en las imágenes, el músculo empieza en la vértebra T12, continua por las 5 vértebras lumbares, y se conecta a la parte superior del hueso del muslo (fémur).

1. Estocada

• Mantente de pie con las piernas separadas a la distancia de los hombros.

• Mantén la espalda erguida, te ayudará contraer los músculos abdominales.

• Da un paso al frente con el pie derecho.

• Desciende la rodilla izquierda hacia el suelo y deslízala hacia atrás, hasta que toda la pierna izquierda se encuentre estirada.

• Apoya las manos en la rodilla derecha y mantente así durante unos segundos.

• Incorpórate con calma, vuelve al inicio y realiza el mismo ejercicio con la otra pierna.

2. Estiramiento espinal

• Acuéstate boca arriba sobre una colchoneta o esterilla.

• Coloca tus brazos de manera perpendicular al cuerpo, en forma de cruz. Tus palmas tienen que tocar el suelo.

• Lleva tu rodilla derecha por encima de la izquierda, rota la cadera y reposa sobre el suelo. La pierna debe estar en ángulo recto.

• La pierna izquierda no debe estar flexionada.

• Mantente durante algunos segundos y repite con la otra pierna.

3. Estiramiento rodilla al pecho

• Acuéstate boca arriba sobre una colchoneta o esterilla.

• Eleva tu rodilla derecha hacia el pecho y sujétale con ambas manos. Presiona un poco para lograr acercarla más.

• No levantes el pie derecho del suelo.

• Mantente durante algunos segundos y repite con la otra pierna.

Crear el hábito de efectuar estos fáciles ejercicios a diario va a favorecer nuestro equilibrio físico y sicológico.

Tomarnos un tiempo a diario para llenarnos de oxígeno sicológico es una cosa que no podemos “dejar para más tarde”, puesto que nuestro bienestar es una cosa que jamás deberíamos postergar. Nos va la vida en ello.

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