¡La soledad no siempre es algo negativo, es un estado mental que nos ayuda a formar defensas para lo que no nos conviene! Muchas personas hacen esto y terminan siendo más fuertes ante la vida.

Debemos aprender a diferenciar lo que nos conviene a lo que no, y esto lo podemos lograr mediante breves momentos de meditación en solitario. Quédate hasta el final y comparte.

Para saber lo que nos conviene, debemos tener siempre claro nuestras metas y todo eso que queremos lograr en nuestra vida, alejar a esas personas que sólo quieren aprovecharse de nosotros, y atraer a las que importan de verdad.

La soledad es un estado mental que nos ayuda a rejuvenecer nuestra mente, en dónde podemos hablar con nosotros mismos y saber qué estamos haciendo bien y qué no, darle una mirada más fresca a nuestra mente.

freepik.es

El sentimiento de soledad estando en compañía, un abismo peligroso

A la mayor parte nos amedrenta la soledad. En verdad, es suficiente con imaginarnos a nosotros mismos caminando por un centro comercial yermo un sábado por la tarde, a fin de que al segundo nuestro cerebro nos mande una señal de alarma.

Sentimos temor y sofocación. Esto es debido a un mecanismo básico, a un instinto que nos recuerda que no podemos subsistir en soledad. El humano es social por naturaleza y así es como hemos avanzado como especie: viviendo en conjuntos.

Ahora bien, en nuestro día tras día hallamos hechos todavía más terroríficos que un centro comercial sin clientes del servicio. Como nos revelan múltiples estudios, prácticamente el sesenta por ciento de las personas casadas se sienten solas.

El setenta por ciento de los adolescentes, pese a tener un elevado número de amigos, se sienten solos y también incomprendidos.

Todo ello nos fuerza a rememorar que la soledad no hace referencia a la cantidad de personas que formen una parte de nuestra vida, sino más bien a la calidad sensible establecida con dichos vínculos.

La soledad como reencuentro

A veces, pasar un tiempo determinado en un ambiente opresivo, poco facilitador y ególatra hace que la persona esté siempre y en toda circunstancia enfocada cara ese exterior con la idea de satisfacer todas y cada una de las necesidades extrañas.

Incubando la esperanza de que tarde que temprano se satisfagan las propias. No obstante, esa regla de 3 no siempre y en toda circunstancia se cumple.

Es entonces cuando no hay otra alternativa más que tomar conciencia de la propia realidad y buscar una solución.

La soledad escogida, la distancia saludable y un periodo de tiempo dedicado a uno mismo es siempre y en toda circunstancia saludable, preciso y catártico.

No charlamos por lo tanto de comenzar una temporada de aislamiento, en verdad, tampoco se trata de escapar. Es algo muy sencillo: la clave no es otra que dejar de lado lo que no nos resulta conveniente.

Dedicarnos un tiempo a nosotros mismos es una receta que jamás falla. Es recobrar la amedrentad y los espacios propios, es rememorar quién éramos y meditar en quién deseamos ser de ahora en adelante.

Es posible que algo de este modo nos lleve unas semanas o bien unos meses. Cada uno de ellos tiene sus ritmos y unos tiempos que es preciso admitir y respetar.

Gracias Por Visitarnos Comparte Esto Con Tu Familia Y Tus Amigos. Deja Tu Comentario.