¡La fidelidad siempre va de la mano con una alta capacidad cognitiva y una mente altamente desarrollada! Ya que no es un trabajo fácil mantenerse con una sola pareja en este mundo tan globalizado y estresante que vivimos.

La vibración es siempre están a la vuelta de la esquina, y es tarea fundamental de cada quien mantenerse pegado emocionalmente con esa persona especial. Quédate hasta el final y deja tu comentario.

Es una característica única de las personas inteligentes ser las más fieles con su pareja, aunque esto cueste trabajo, ya que por ese alto coeficiente intelectual tiene muchas más responsabilidades.

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La lealtad y la inteligencia

Rodolfo Llinás señala que el área sensible del cerebro es una de las más viejas. Fue una de las primeras en desarrollarse. Conforme sus palabras, “es el cerebro granuja, el de los reptiles, donde no existen más que patrones de acción fijos.

De ahí que se aproximan o bien se marchan si desean comida; atacan si desean defenderse, y tienen sexo si desean reproducirse”.

El amor tiene su origen en exactamente la misma área, mas implica unas funciones fisiológicas diferentes. El amor, afirma Llinás, es como una gominola.

Y quien está enamorado se vuelve goloso. Quiere tener cada vez más y más amor de la persona a la que ama. Añade además de esto que “nadie se muere por exceso de amor”.

El amor, apunta el científico, no es como hacer gimnasia, sino más bien como danzar, desde el punto de vista fisiológico. Frente al llamado “amor eterno” dice:

“Ese es de inteligentes, que estructuran y modulan los patrones de acción fijos sobre la base de ver al otro como la mano de uno; cuidarla es mi responsabilidad, y a la inversa. Saber que no va a haber una puñalada trapera es la norma”.

La lealtad contribuye a no gastar energía sensible o bien intelectual innecesariamente. El humano, cuanto más inteligente, más orientado está cara las grandes preocupaciones de la humanidad, deja de lado las situaciones que inestabilizan su vida.

Estudios sobre inteligencia y lealtad

Rodolfo Llinás no es el único que ha hablado de la relación entre inteligencia y lealtad. Una investigación dirigido por Satoshi Kanazawa, especialista en sicología evolutiva, llegó a una conclusión afín.

En su investigación apuntó que los hombres con factores intelectuales más altos valoran más la lealtad en pareja. En las mujeres es diferente: todas y cada una la valoran, sin que esto tenga relación con su nivel de inteligencia.

El estudio señala que la monogamia es una fase superior de la evolución humana. De entrada, el humano está de manera estrecha ligado al comportamiento instintivo del mamífero.

Esto le inclina a la poligamia. Mas, tanto en la historia de la humanidad como en la individual de cada hombre, la monogamia semeja implicar un nivel superior de evolución.

Realmente, la infidelidad tiene como condición tener un buen tiempo libre y mucha predisposición sensible para el enfrentamiento.

Cuando buena parte de nuestro tiempo está ocupado es más difícil gastar parte de él en las intrigas y las estrategias asociadas a la infidelidad.

Tampoco se dispone de tanta energía sensible para abonar el coste de actuar a ocultas, eludiendo ser cogidos y sosteniendo una testera falsa.

Resulta considerablemente más inteligente establecer una relación y refinarla que ir saltando de relación en relación.

La monogamia trae grandes satisfacciones, no es un sacrificio. Como toda situación humana con valor, implica sacrificios. No obstante, es considerablemente más lo que aporta.

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